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Experimentación con enfermedades venéreas

Experimentación con enfermedades venéreas: ¿ciencia o ética?

por Juan Pablo Vargas Martínez (@vargasjpablo) – desde Colombia | 01.09.11
La experimentación científica en humanos ha generado beneficios y riesgos. ¿Hasta dónde se debe llegar para conseguir sus fines?
Imagen de Experimentación con enfermedades venéreas: ¿ciencia o ética?
En algunos casos, los médicos ofrecieron cigarrillos para que las personas aceptaran participar en los experimentos - AFP

Médicos del servicio de salud pública estadounidense infectaron con sífilis y gonorrea a 696 guatemaltecos para estudiar los efectos de esas enfermedades venéreas y cómo la penicilina podía combatirlas, según el estudio de Susan Reverby, profesora de la Universidad de Wellesley. Las víctimas no tuvieron conocimiento, ni dieron aprobación alguna para que se les hiciera dicho experimento ocurrido entre 1946 y 1948.

El pasado 14 de marzo, la firma Parker, Waichman y Alonso interpuso una demanda en Washington en contra del gobierno de los Estados Unidos. Según los abogados, se busca una compensación monetaria por los problemas de salud causados a unos 700 prisioneros, soldados, pacientes mentales y huérfanos.

El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, calificó esta práctica de experimentación como "espeluznante" y de "crímenes de lesa humanidad", y aseguró que se realizará una "profunda investigación" de los hechos que afectaron a más de 1.500 guatemaltecos, según datos oficiales del gobierno.

Por su parte, el vicepresidente guatemalteco Rafael Espada dijo, "hasta el momento localizamos a cinco hombres que viven en el occidente del país y serán trasladados a la capital para realizarles estudios médicos".

En documentos judiciales de Guatemala, se asegura que el equipo de médicos estadounidenses persuadió a funcionarios en orfanatos y en prisiones de Guatemala para que permitieran los experimentos a cambio de equipos como refrigeradores y fármacos para el tratamiento de la malaria y la epilepsia.

En algunos casos, los médicos ofrecieron cigarrillos para que las personas aceptaran participar en los experimentos y los prisioneros fueron infectados por prostitutas.

Para Javier González, biólogo y profesor de bioética de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, “este caso representa la práctica de ciencia por ciencia a cualquier costo; implica una serie de valoraciones éticas que se desprenden del derecho más valioso, y más para todo científico o biomédico, que es la vida humana”.

González agrega que en los dilemas éticos, que se presentan en la experimentación con humanos, “se debe poner adelante la vida de las personas, sin importar los beneficios, lo más importante es la vida y no la ciencia. La ciencia es solo un medio para preservar la vida”.

Contrario a lo sucedido en Guatemala, en la experimentación con humanos,  hay un protocolo a seguir que consiste en un consentimiento informado, en donde la persona acepta someterse a dicho proceso con conocimiento pleno de sus beneficios y riesgos.

Esto no garantiza la protección al paciente. Se deben realizar, junto con un abogado, documentación y autorizaciones donde la persona sepa y entienda las consecuencias de la experimentación. Los consentimientos deben estar escritos en un lenguaje que el paciente comprenda, porque el lenguaje técnico limita dicho entendimiento.

Según González, “el médico que experimenta, no debería permitir, si es dado el caso, que la persona ponga en riesgo su vida. El criterio del médico es fundamental para permitir o no una experimentación, dependiendo la alta probabilidad del beneficio”.

Existen una serie de códigos como el de Nuremberg, que fue promulgado, precisamente en los años de la experimentación con humanos en Guatemala, 1947, como consecuencia del juicio a los médicos que habían dirigido experimentos atroces en prisioneros y detenidos sin consentimiento, durante la segunda guerra mundial.

Sin embargo, pese a las advertencias, del Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS), de no realizar experimentación en seres humanos sin aprobación y completo entendimiento de los pacientes; médicos del servicio de salud pública estadounidense no cumplieron con las normas establecidas y actuaron deliberadamente, lo que causó daños irreparables.

En este caso hubo una clara violación a los Derechos Humanos, donde la dignidad humana quedó en las manos de un fin científico. Se utilizó un método sin evaluación ética y sin consentimiento informado. Además, se experimentó en una población con recursos limitados y en precarias condiciones sociales, lo que hace aún más grave dicha experimentación.

Tomado de:
http://observadorglobal.com/experimentacion-con-enfermedades-venereas-ciencia-o-etica-n29860.html

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